Buceando en la supervivencia.
Buceando en la supervivencia.
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Se supone que si se tiene esa comunicabilidad con las personas la longevidad está servida.
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¿Será posible un futuro de más trecho gracias a este medio?
AquÃ, nos escuchamos los latidos y nos sentimos arropados por pequeños gestos que dan a entender que no estamos solos.
Ante la pantalla, gozamos del encuentro con semejantes y discrepantes.
Manifestamos pensamientos que se comparten, como si tuviéramos largo trecho y tiempo para mantener charlas, miradas y gestos.
Hacemos de estas pantallas lugar de encuentro.
Hemos convertido el rincón solitario en que ubicamos nuestros artilugios en una ventana abierta al mundo.
No estamos solos.
Nos sentimos partÃcipes y parte.
Nos gusta ese toque amistoso de quienes posiblemente nunca estarán frente a frente.
Nos regalamos sonrisas y apretones. Nos besamos y abrazamos.
Sabemos de afinidades y ausencias.
Palpamos simpatÃas y engorros.
Unos dÃas más y otros menos.
Nos entretenemos, pero también entregamos a pedacitos el alma que nos sustenta.
Escribimos para que alguien nos lea.
Buscamos la respuesta inmediata de lectores y lectoras.
Nos alimentamos de energÃas comunicativas.
Nuestro futuro depende de esta presencia.
Llenamos el hueco vacÃo de la existencia perecedera en el instante acumulado de esta presencia no presencial.
Virtual es real. Tanto que en ello la vida nos va.
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